Bulldog francés


Características Vitales


Altura
28 cm
Peso
8 - 13 kg
Esperanza de Vida
11 a 14 años
Personalidad
Sociable y Protector

Características de la Raza


Apariencia
Tamaño
Pequeño
Pelaje
Corto, Liso
Color
Negro, Blanco
Adaptabilidad
Se adapta bien a la vida de apartamento
Bueno para propietarios novatos
Tolera estar solo
Tolera el frío
Tolera el calor
Personalidad
Cariñoso con la familia
Son amigables con los niños
Perro amistoso
Amigable con extraños
Cuidados
Salud general
Baboso
Cantidad de muda
Propenso a ganar peso
Nivel de energía
Intensidad
Necesidad de ejercicio

Como su nombre indica, el bulldog francés es una raza originaria de Francia, aunque los primeros ejemplares con rasgos de bulldog francés aparecieron en Inglaterra. La Revolución Industrial fue la responsable de que estos primeros animales llegasen a Francia, donde la raza se desarrolló poco a poco hasta llegar a ser el perro que conocemos en la actualidad.

Cuenta con algunos rasgos similares al bulldog inglés, raza de la que desciende, tras varios cruces con otras razas de la época. El bulldog inglés era un perro principalmente utilizado para las peleas contra oso, toros o tejones, pero no todo el mundo encontraba estas actividades placenteras. Incluso antes de que se prohibieran las luchas entre animales, algunos grupos de personas empezaron a modificar las características del bulldog inglés para obtener un perro más pequeño, rápido y ágil.

Estos primeros cruces tenían características muy diferentes al bulldog inglés, aunque todavía no podían controlarse. Nacían ejemplares con las orejas tiesas, otros de patas largas y otros de cara chata o de hocico largo. Se conocieron en Inglaterra como Bulldog miniatura, aunque no fueron especialmente valorados por los lugareños.

Algunos trabajadores que desempeñaban ciertas tareas y trabajos manuales en Inglaterra, como artesanos y encajeros, se fueron a Francia para seguir en sus puestos de trabajo, ya que en Inglaterra avanzaba la revolución industrial. Estos individuos marcharon A Francia con sus propios perros, y en Inglaterra dejaron de verse ejemplares de bulldog inglés en miniatura.

Para finales del siglo XIX, el bulldog francés se había definido en Francia, y también popularizado, y con el tiempo se volvió a introducir en Inglaterra. En esta época se redactó también el estándar de la raza, que apenas ha cambiado en la actualidad, y adquirió su nombre de bulldog francés para diferenciarlo del bulldog inglés, una raza mucho más popular en Inglaterra. También durante este periodo, la raza bulldog francés fue llevada hasta Estados Unidos, donde adquirió una gran importancia entre las clases sociales más elevadas, que se encargaron también de criar nuevos ejemplares manteniendo siempre su tamaño y tipología.

El French Bulldog Club of America se creó con la finalidad de proteger a una raza que había sido maltratada en algunos certámenes caninos de belleza, porque en este momento la valoración de los ejemplares dependía casi en su totalidad de los gustos personales de los jueces. Así, se redactó el estándar de la raza estadounidense, donde se aclaraban todos los puntos a tener en cuenta en la raza, como la oreja de murciélago que a punto había estado de desaparecer por las ideas de los jueces.

Hacia 1902, se llevaban anualmente unos 300 ejemplares de la raza a los Estados Unidos, y se llegaban a pagar hasta 5.000 dólares para conseguir un cachorro de bulldog francés. Incluso en Inglaterra volvió a popularizarse como raza, y con el tiempo se creó también la sociedad French Bulldog Club of England para redactar su propio estándar y dar a estos animales la importancia que merecían.

Aunque en Estados Unidos esta raza se tenía en muy buena consideración y solo las personas de clase alta se hacían con un ejemplar, lo cierto es que en Francia era un perro del pueblo, y por eso proliferó rápidamente como mascota y animal de compañía de todo tipo de familias.

No siempre fue una raza popular, y es que entre la década de los 50 y los 60, las inscripciones bajaron de forma alarmante. No obstante, siempre supo mantenerse y esperar su momento para recuperarse, y para el año 1999, en Estados Unidos se registraron 1.300 nuevos cachorros. Además, comenzó a despuntar también en otros países, y poco a poco llegó a ser una de las mascotas más queridas y conocidas de todo el mundo.

En la actualidad, no es extraño encontrar ejemplares de bulldog francés viviendo como animales de compañía con familias de todo tipo. Y esto es debido en parte a sus características físicas y a un temperamento que hace que sea una mascota perfecta. No es raro tampoco encontrarlo como perro de terapia en determinadas situaciones, porque es un animal con una alta capacidad de adaptación a cualquier situación.

Características del bulldog francés

El bulldog francés desciende de perros de tipo moloso, una forma que guarda a pesar de ser mucho más compacto y pequeño. Aunque es una raza de tamaño pequeño, es también fuerte y robusto, y bastante musculoso. Destaca su forma cuadrada y una cabeza grande en proporción al resto del cuerpo, muy ancha. Además, su hocico es achatado, una de sus características más reconocibles y originales, aunque también es la causante de algunos problemas de salud del bulldog francés. También llama la atención en su rostro los ojos, grandes y un poco saltones, y unas orejas grandes y erectas, conocidas como orejas de murciélago.

Las patas no son demasiado largas, pero sí anchas y fuertes. Las patas traseras son un poco más largas que las delanteras, por lo que el aspecto del bulldog francés es único entre todas las razas caninas. Presenta además por todo el cuerpo pliegues y arrugas en la piel, especialmente en la zona del cuello y de la cabeza. Además, su cola es corta de nacimiento, y por lo general se mantiene rizada y pegada a los glúteos. Todo su aspecto físico es muy llamativo, y es que posee características únicas que no son fáciles de encontrar en otras razas.

Tamaño del bulldog francés

El bulldog francés es un perro de raza pequeña, que no suele medir más de 30 centímetros de altura hasta la cruz. En cuanto al peso, se mantiene entre los 8 y los 14 kilos. Un perro pequeño y compacto que sin embargo es más pesado de lo que aparenta. Siempre aparece bien proporcionado, ágil, atlético y fuerte, y tiene un tamaño perfecto para vivir en viviendas de todo tipo.

Pelaje del bulldog francés

El manto del bulldog francés es corto, denso y suave al tacto. Puede presentarse en multitud de colores, como el leonado o el atigrado, aunque también puede ser completamente negro o tener manchas blancas. Es un pelaje fácil de cuidar y mantener, aunque hay que prestar una atención especial a aquellas zonas donde de crean pliegues, porque pueden aparecer algunos problemas si no se cuidan de la forma correcta.

Comportamiento del bulldog francés

El bulldog francés tiene un carácter amigable y sociable por lo general. Es juguetón y activo, y muy alegre. Crea una relación muy especial con su familia, y siempre busca su compañía y su atención. También es un animal protector, especialmente con los niños pequeños, y se mantendrá alerta en todo momento.

Disfruta de los momentos de descanso, pero también de los momentos de actividad. No es una de las razas que más ejercicio requieren, pero sí hay que garantizarles una hora aproximada al día de ejercicio para mantenerlo en buen estado físico de salud.

Se trata de un animal muy inteligente y adaptable a las situaciones, pero también testarudo y difícil de educar si no se trabaja con él desde cachorro. Es un gran animal de compañía y un perro muy sociable, que se adapta bien a vivir con otros animales y que no suele mostrar agresividad ni dominancia hacia otros perros.

Principales enfermedades del bulldog francés

El bulldog francés es un perro sensible y propenso a ciertas enfermedades por su tipología. Pueden tener dificultades respiratorias que en los casos más leves se traducen en ronquidos al dormir. No obstante, es aconsejable prestar atención a este proceso, porque en ocasiones puede implicar otros problemas de salud si es muy exagerado.

En perros con una desproporción visible de tamaño o peso, además de dificultades respiratorias pueden aparecer otras complicaciones cardíacas y problemas de columna. Son también propensos a desarrollar cáncer, malformaciones congénitas y alergias en la piel. La esperanza de vida del bulldog francés no es muy distinta a la de otras razas, pero tendrás que tener en cuenta determinados cuidados para mantenerlo en el mejor estado de salud posible.

Cuidados básicos del bulldog francés

Los cuidados del bulldog francés son más complicados que en otras razas en determinados puntos de su salud, aunque también hay otros apartados que son más sencillos de cuidar. Es muy importante acudir con frecuencia al veterinario para realizar revisiones y para mantener al día su calendario de vacunas y desparasitaciones, pero hay otras muchas cosas que tendrás que hacer por su salud.

En cuanto a cuidados físicos, el pelaje del bulldog francés no requiere demasiado trabajo. Sí se aconseja un cepillado semanal para eliminar el pelo muerto y un baño al mes aproximadamente para controlar la suciedad. Además, hay que limpiar con más frecuencia los pliegues de piel y arrugas que se forman sobre todo en la cara.

Otra de las cuestiones que hay que vigilar en el bulldog francés es la cantidad de ejercicio diario que realiza. Los paseos diarios son necesarios, pero también hay que controlar la intensidad para evitar que puedan aparecer problemas por sus dificultades respiratorias. No se recomiendan los juegos muy intensos para esta raza, y menos aún en épocas calurosas del año, porque son propensos a sufrir golpes de calor con consecuencias muy diversas. Los juegos dentro de casa son muy recomendables, porque ahí es más fácil controlar la intensidad.

También es necesario controlar la alimentación en el bulldog francés, porque son animales propensos a las alergias alimentarias. El alimento de calidad es imprescindible, y también una ración adecuada para que no coja demasiado peso. Además, es conveniente vigilar la ingesta de alimento y deposiciones del animal, para asegurarse de que ninguno de los componentes le causa problemas intestinales.

Por su parte, la educación del bulldog francés no es tan sencilla como en otras razas. Es un perro sociable y cariñoso, pero también demanda una gran cantidad de atenciones y no lleva bien quedarse solo durante horas. Puede desarrollar comportamientos destructivos si sufre ansiedad por la separación, por lo que no es recomendable para personas que no puedan dedicarle mucho tiempo. El mejor adiestramiento para estos animales es el que se realiza en positivo, y hacerlo desde que el perro es cachorro para que lo asimile cuanto antes. También se aconseja socializarlo cuanto antes para conseguir que el adulto de bulldog francés sea un perro equilibrado

Si ya has decidido que esta es la mejor raza para ti, entonces es el momento de acudir a un criador de confianza y con experiencia en el bulldog francés. Solo de esta manera tendrás todas las garantías en cuanto a la salud del cachorro, y podrás obtener la información necesaria de primera mano para conseguir un animal equilibrado y una relación única con él. Lo que está claro, es que el bulldog francés es una raza única y muy peculiar, una mascota perfecta para familias de todo tipo, especialmente cuando se entienden sus necesidades y se actúa en consecuencia.