Características Vitales


Altura
63 - 68 cm
Peso
27 - 32 kg
Esperanza de Vida
11 - 15 años
Personalidad
Enérgico, Juguetón, Sociable

Características de la Raza


Apariencia
Tamaño
Grande
Pelaje
Largo
Color
Marrón
Adaptabilidad
Se adapta bien a la vida de apartamento
Bueno para propietarios novatos
Tolera estar solo
Tolera el frío
Tolera el calor
Personalidad
Cariñoso con la familia
Son amigables con los niños
Perro amistoso
Amigable con extraños
Cuidados
Salud general
Baboso
Cantidad de muda
Propenso a ganar peso
Nivel de energía
Intensidad
Necesidad de ejercicio

Setter Irlandés

El setter irlandés es uno de los perros de caza más conocidos y valorados del mundo en toda la historia. Se trata de un perro de características únicas para desempeñar su trabajo en cacerías, como su propio nombre refleja. Y es que la palabra setter se deriva de la palabra inglesa set, que se refiere a la acción de encontrar y señalar a una presa. Esta palabra se utilizó en un principio para designar a todos los perros que se adiestraban para cumplir esa misión, pero a lo largo del tiempo se utilizó para diferenciar a un tipo de perro de características concretas.

El origen del setter irlandés no está bien definido a pesar de las teorías contadas por el folclore irlandés. Es posible que las razas de setter derivaran de perros de tipo Spaniel mezclados con pointer, aunque se desconoce a ciencia cierta el momento de su aparición. Lo que es seguro, es que el setter irlandés es una raza muy antigua, y es que a ellos se hace referencia incluso en un libro escrito antes del siglo XI. A partir de ese momento, las referencias al setter son frecuentes en la literatura, e incluso por este medio se definen muchas de las características que se conocen en la actualidad.

La función de estos perros estuvo muy clara desde el principio, y era la de dar soporte a los cazadores para conseguir sus presas con mayor facilidad. Eran adiestrados a conciencia para marcar el punto exacto donde se encontraban las piezas de caza, especialmente aves, trabajo que fueron perfeccionando con el paso del tiempo.

Dado el interés de las personas en estos perros como animales de caza, los esfuerzos de la cría se dirigían a conseguir los ejemplares con mejores cualidades y habilidades para su función, dejando un poco de lado la imagen estética del perro. Esto hizo que, durante un tiempo, el aspecto físico del setter irlandés no estuviese bien definido. Sin embargo, algunos criadores puntuales sí incidieron en la imagen, momento en que empezaron a aparecer ejemplares completamente rojos, de gran belleza, que competían directamente con los más habituales, de capa blanca y manchas rojizas.

Aproximadamente en 1830, sir George Gore fundó el que sería uno de los criaderos de setter más importantes. Este hombre apostaba por perros completamente rojizos en su crianza, pero cruzó a algunos de sus ejemplares con perros de la raza Gordon setter, obteniendo algunos cachorros con manchas negras o de color negro íntegro, algo que no se toleraba como estándar de la raza y que hoy tampoco se acepta.

Hacia finales del siglo XIX, las características del setter irlandés estaban mucho más definidas y eran similares a las que se conocen hoy en día. La cría selectiva daba cachorros únicamente rojizos, que en poco tiempo multiplicaron en número a los blancos y rojos. Además, empezó a valorarse a la raza como un gran perro de compañía, por lo que dejó de ser únicamente un animal de caza.

Años más tarde, algunos criadores se decidieron a presentar algunos ejemplares de setter a las primeras exposiciones caninas debido a su gran belleza. Concretamente, la primera fue en el año 1859, aunque tendrían que pasar varios años más para que se definiera un estándar de la raza al que pudieran acudir los criadores y los exhibidores.

En 1882 se creó el Irish Red Setter Club, que se encargó de definir las características del setter irlandés rojo cuatro años después. Se tuvieron en cuenta cuestiones sobre la cabeza, el cuerpo y el pelaje, en una escala que apenas ha cambiado desde entonces. Además, siguieron esforzándose por potenciar las características de la raza para desempeñar diversas funciones, llegando a realizar pruebas de campo para probar sus capacidades.

Durante la Primera Guerra Mundial, la raza sufrió una disminución de popularidad, como muchas otras. Sin embargo, supo reponerse pasado este periodo y volver a alcanzar los primeros puestos como una de las razas más queridas de Irlanda.

Pronto, la raza dio el salto a otros países, llegando a prácticamente todos los rincones del mundo, donde hoy en día es de sobra conocido. En la actualidad, el setter irlandés está considerado como uno de los perros de mayor belleza, por sus proporciones, por su pelaje e incluso por sus movimientos. Es una raza que siempre llama la atención y que además posee un carácter envidiable, por lo que es más que recomendable para cualquiera que quiera un animal juguetón inteligente y dispuesto a complacer siempre a su familia.

Características del setter irlandés

El setter irlandés es una raza canina grande que llama principalmente la atención por su esbelta figura y por su elegancia. Tanto su cuerpo como su cabeza son finos y elegantes, sus patas largas y robustas, y un pecho ancho y profundo. Llaman la atención sus largas orejas, caídas a los lados, su hocico estrecho y su cola larga que siempre mantiene a la altura de la espalda. Es un perro muy bien proporcionado y atlético, musculado y apto para realizar cualquier tipo de actividad. La belleza es la máxima de este animal en todos los aspectos, y siempre llamará la atención allí donde vaya.

Tamaño del setter irlandés

El tamaño del setter irlandés es grande, aunque no tanto como otras razas. Tiene una altura media a la cruz de entre 55 y 67 centímetros, dependiendo del ejemplar y de su sexo. Además, su peso tiende a mantenerse entre los 20 y los 30 kilos. Debido a su hiperactividad, es raro que este animal aumente demasiado de peso, por lo que siempre se verá un ejemplar esbelto, fuerte, y ágil en sus movimientos.

Pelaje del setter irlandés

El pelaje del setter irlandés es una de sus características más llamativas. Se trata de un pelaje de longitud media, de color rojo intenso, no siendo aceptadas las trazas de color negro, ni siquiera mínimas. Sí se acepta una pequeña mancha blanca, pero lo deseable es el manto rojo por completo. Es un pelaje fino y suave al tacto, muy brillante, con flecos largos en zonas como las patas, el pecho o la cola. Bien cuidado, el pelaje del setter irlandés es majestuoso, y único entre todas las razas caninas.

Comportamiento del setter irlandés

Más allá de sus habilidades para la caza y para desempeñar ciertos trabajos, el setter irlandés es un excelente perro de familia. Está repleto de energía y siempre deseoso de jugar y pasar tiempo con los suyos, y necesita un alto nivel de ejercicio para poder dar salida a toda esa vitalidad. Por otro lado, se adapta muy bien a vivir en el interior de la vivienda, siempre y cuando tenga oportunidades de disfrutar del aire libre, correr y saltar.

Una de las mejores formas de dirigir toda la energía del setter irlandés es a través del adiestramiento, puesto que está capacitado de sobra para realizar todo tipo de trabajo y actividades que requieran obediencia.

Es un perro muy sociable por naturaleza, que rara vez se mostrará dominante o agresivo con personas o con otros animales. Es muy leal a su familia y se lleva especialmente bien con los niños por su carácter juguetón. Además, es muy cariñoso y adora la cercanía de aquellos a los que quiere, por lo que es una de las mascotas más perfectas de entre todas las razas caninas.

Un setter irlandés mantendrá la imagen de cachorro durante toda su vida, puesto que maduran lentamente tanto a nivel físico como a nivel mental. También destaca que son animales muy limpios y que tienden a mantener el orden dentro de casa. Únicamente, hay que tener en cuenta que no son animales que toleren la soledad prolongada o la falta de actividad, y en ese caso pueden llegar a desarrollar comportamientos destructivos dentro de la casa.

Principales enfermedades del setter irlandés

Esta raza tiene asociados algunos problemas hereditarios que pueden aparecer a lo largo de su vida y que se recomienda tener en cuenta. Para prevenirlas en la medida de lo posible, es necesario contar con las garantías de salud del cachorro, además de proporcionarle una calidad de vida inmejorable.

Las afecciones más habituales en la raza son:

  • Atrofia progresiva de retina, que puede dar lugar a la ceguera.
  • Displasia de cadera, que se basa en un desarrollo anormal de dicha articulación.
  • Torsión gástrica, que es más habitual en las razas grandes, por lo que hay que controlar los hábitos alimenticios.

También pueden presentar otros problemas como epilepsia, megaesófago, etc.

Cuidados básicos del setter irlandés

Para mantener a un ejemplar de setter irlandés en perfecto estado de salud, es necesario seguir una serie de pautas en su rutina diaria. Para empezar, deberá acudirse al veterinario con frecuencia, para mantener al día su cartilla de vacunaciones y sus desparasitaciones. Además, se recomienda cepillar su pelaje a diario para evitar enredos y que pierda brillo. Sin embargo, los baños no son necesarios en la misma medida, y será suficiente con bañarlo una vez al mes o cada dos meses para que se mantenga en perfectas condiciones.

Otra de las cuestiones a controlar en el setter irlandés es su alimentación. Se requiere siempre un alimento de la más alta calidad para evitar que coja demasiado peso o que pueda aparecer la temida torsión gástrica. Además, se recomienda dividir su comida en varias tomas al día por la misma razón.

Además de todo lo anterior, es muy importante incidir en el ejercicio y en la educación del setter, ya que su alto nivel de energía requiere una actividad acorde. Lo más aconsejable es proporcionarle una educación adecuada desde cachorro, al igual que una buena socialización. De igual forma, es un animal capacitado para realizar todo tipo de actividades y deportes, lo que permitirá disfrutar de un excelente compañero para todos los ámbitos de la vida.

Si crees que el setter irlandés es la raza más adecuada para ti, entonces acude a un criador especializado y con experiencia, que pueda ofrecerte toda la información que necesites sobre la raza, al igual que las garantías de salud del cachorro. El setter irlandés es una de las razas más especiales que existen, así que deberás colmar todas sus necesidades para poder disfrutar de su cariño y dedicación durante muchos años.

Setter Irlandes