Labrador Retriever


Características Vitales


Altura
55-58cm
Peso
25-31kg, 29-36kg
Esperanza de Vida
12 a 14 años
Personalidad
Protectores y alegres

Características de la Raza


Apariencia
Tamaño
Grande, Mediano
Pelaje
Corto
Color
Negro, Marrón,
Adaptabilidad
Se adapta bien a la vida de apartamento
Bueno para propietarios novatos
Tolera estar solo
Tolera el frío
Tolera el Calor
Personalidad
Cariñoso con la familia
Son amigables con los niños
Perro amistoso
Amigable con extraños
Cuidados
Salud general
Baboso
Cantidad de muda
Propenso a ganar peso
Nivel de energía
Intensidad
Necesidad de ejercicio

El labrador retriever es sin duda uno de los perros preferidos como mascota en todo el mundo. Prueba de ello es que la cantidad de ejemplares registrados cada año aumenta exponencialmente en multitud de países, de modo que la raza goza de una gran salud y popularidad.

Toda esta buena fama se debe principalmente a un temperamento excepcional, donde destaca la inteligencia, la energía y la bondad. Tienen las características ideales que todo animal de compañía debería tener, y por eso se recomienda como mascota para personas de cualquier tipo y edad, aunque también ofrece resultados inmejorables como perro de trabajo.

El labrador es una raza originaria de Terranova, que se sitúa en Canadá, aunque los primeros perros de Terranova diferían bastante del actual tipo del labrador. El comienzo de su historia se dio en la isla de Terranova, que hoy en día forma parte de la provincia de Terranova y Labrador. Se cree que los primeros colonos de la isla, hacia el siglo XVI, utilizaron a algunas de las razas de trabajo inglesas, irlandesas y portuguesas que por entonces había, para llegar a obtener los primeros antepasados del labrador, que se conocen como perro de aguas de San Juan.

Del perro de aguas de San Juan se diferenciaron dos líneas según su tamaño, Terranova mayor y Terranova menor. El primero era más grande y pesado, de pelaje largo y muy robusto. Este animal fue el antecesor de la raza Terranova, al mezclarse con otros mastines que había en la isla. El segundo, más pequeño, de pelaje corto y activo, fue el que dio origen al labrador retriever.

Estos perros de San Juan de línea pequeña eran trabajadores incansables, que los pescadores locales utilizaban para llevar los cabos entre los barcos, y para ayudar a sacar las redes de pesca del agua. Se trataba de un animal extremadamente leal y dispuesto a trabajar, que además adoraba el agua, características muy valoradas por los pescadores. Físicamente, tenían el pecho blanco, además de las patas, y el hocico, y hoy en día todavía aparecen de vez en cuando en los ejemplares que se crían.

Los primeros perros de San Juan llegaron a Inglaterra durante el siglo XIX, concretamente a la región de Poole, donde también servían al comercio pescadero de la alta burguesía. Su fama como perros de caza y cobradores de aves en agua no dejó de aumentar con el tiempo, hasta que algunos criadores se fijaron en ellos y empezaron a definir algunas características mediante la cría selectiva. En este mismo periodo, en su país de origen los perros de San Juan llegaron a extinguirse por diferentes cuestiones, por lo que durante un tiempo la supervivencia de la raza dependió directamente de los criaderos de Inglaterra.

Fueron los nobles ingleses quienes, encaprichados de estos perros, comenzaron a criar nuevos ejemplares de la raza hasta entonces conocida como pequeños perros de Terranova manteniendo siempre la pureza. Uno de los más importantes fue el tercer conde de Malmsbury, quien tuvo además la iniciativa de cambiar el nombre de la raza por el de labrador retriever. Hacia 1870, se realizó la primera descripción aproximada de la raza, considerada simétrica y elegante, con un temperamento exquisito y con habilidades natatorias y en el cobro de la caza y la pelea. Estos animales debían ser negros, de pelo corto, pies palmeados y una cola robusta y recta. Fue principalmente el esfuerzo por mantener sus características y temperamento lo que hizo que el labrador ganara tanta popularidad en tan poco tiempo.

El Kennel Club reconoció finalmente al labrador retriever como raza en 1903, y en esta clasificación se incluían todas las variedades de la raza. No sería hasta años más tarde cuando se empezó a diferenciar entre labrador retriever y Golden retriever, a pesar de que ambas variedades tenían algunas características muy diferenciadas.

Dentro de la misma aristocracia inglesa, fueron Lady Howe y Lod Knutsford quienes fundaron el Labrador Club en 1916, estableciendo en 1923 el primer estándar de la raza, que apenas ha cambiado hasta la actualidad. Desde aquí, los labradores llegaron incluso a enamorar a la familia real británica, siendo el rey Jorge VI y la reina Isabel II fans absolutos de esta raza, llegando a participar en algunas exposiciones caninas y pruebas de campo con sus propios ejemplares.

A pesar de que el labrador tiene su origen en Canadá, no llegó a Estados Unidos desde este país. Fue la propia Lady Howe quien exportó a los primeros ejemplares criados por ella misma, un poco antes de la primera guerra mundial. La raza se hizo muy popular en Estados Unidos, aunque tardó algunos años en hacerlo, y no se reconoció en este país hasta 1932. La dificultad para darse a conocer entre la población media residía en que solo la clase alta se interesaba por los perros de caza, puesto que por aquel entonces la caza se consideraba un deporte para familias pudientes. Por lo tanto, el labrador tenía su función muy definida, y se trataba de un animal cobrador, pero no una mascota familiar.

Aunque tardó algún tiempo en conseguirlo, finalmente el labrador se popularizó como mascota principalmente por su carácter, hasta llegar a ser el perro predilecto de los americanos. Sin tener en cuenta sus colores, formas o tamaños, el labrador se ha encontrado en los últimos años en la cima de inscripciones entre las familias, llegando a ser el más numeroso por encima de cualquier otra raza, llegando a registrarse hasta 100.000 nuevos ejemplares al año en el AKC.

Características del labrador retriever

Sin duda alguna, la característica principal del labrador retriever es su gran olfato, su capacidad de trabajo y su deseo de complacer siempre a sus compañeros humanos. Y es un perro capacitado para ello, que posee un cuerpo fuerte y ancho, de lomo corto pero muy robusto. Sus extremidades son igualmente grandes y largas, de gran fortaleza y capacitadas para moverse en cualquier terreno y situación, incluso en el agua. Es un animal que está muy bien proporcionado, con una cabeza ancha pero no demasiado grande, orejas caídas a ambos lados de la cabeza y una cola poderosa que comienza siendo ancha y que se afila hasta el final.

El perro labrador es de tamaño mediano, muy musculoso y compacto. Sus ojos tienen una expresión de alerta siempre, de color café o castaño. La genética es muy especial en este animal, y puede tener en ocasiones efectos inesperados en la pigmentación de su piel. No es tan extraño encontrar un ejemplar de labrador con los ojos claros o con la trufa rosada, ya que estos animales tienden a llevar genes recesivos que mezclen los colores.

Tamaño del labrador retriever

El labrador es una raza de tamaño medio que no debería superar los 57 centímetros de alto hasta la cruz, y que suele tener un mínimo de 54 centímetros. En cuanto al peso, se mantiene generalmente entre los 25 y los 35 kilos, de lo que se deduce que es un perro muy musculoso y fuerte. Puede ser difícil de manejar debido a su potencia y alta energía, porque es un perro mucho más robusto de lo que puede parecer a simple vista.

Pelaje del labrador retriever

Entre las características del labrador, destaca sin duda el manto. El pelaje del labrador retriever es muy especial. Se trata de un pelo corto y muy denso, áspero al tacto, que proporciona una protección total al animal y que es impermeable, algo muy útil cuando el perro se mete en el agua, cosa que ocurre con bastante frecuencia si tiene la oportunidad.

En cuanto a los colores, existen principalmente tres variedades en esta raza. Es posible encontrar el labrador negro, el labrador chocolate y el amarillo. Dentro del amarillo, existen diversas tonalidades, aunque la más habitual es el labrador canela. Cabe destacar que, más allá del color el labrador es siempre de pelo corto. Si se encuentra un ejemplar de pelo largo, estaríamos hablando de un Golden retriever.

Por otro lado, es casi imposible controlar la genética del color para obtener cachorros de una u otra tonalidad. En una misma camada pueden nacer cachorros de todos los colores, y es que los genes tienen su propio código, impredecible, por lo que solo resta esperar a la sorpresa de observar cómo serán los cachorros de labrador cuando nazcan.

¿Es el labrador retriever igual que el Golden retriever?

La respuesta más directa es que no. A pesar de todas las similitudes entre estas dos razas, se trata de perros muy diferentes a los que se debe conocer y entender por separado. Ya desde su aspecto físico, ambas razas indican que no van a necesitar los mismos cuidados.

Por ejemplo, los cuidados del labrador retriever serán menores en lo que a imagen se refiere, puesto que su pelaje es mucho más corto y no requerirá cepillados o baños con la misma frecuencia. Pero, además, son otras características del labrador retriever las que lo diferencian del Golden retriever, como el hecho de ser un nadador nato, o de tener un olfato único para rastrear multitud de animales.

Algo que los diferencia en gran medida es el color de su manto. Y es que el labrador retriever puede presentarse en multitud de tonalidades, muchas más que el Golden retriever. No es extraño ver un labrador retriever de pelo corto color crema, pero también es habitual encontrar un perro labrador negro con características iguales, o un labrador chocolate al que ofrecer cuidados similares.

Por otro lado, el Golden retriever posee características y cuidados propios. Pero para conocerlo a fondo es más aconsejable acudir a su espacio donde descubrir tanto su historia como todas las claves de su temperamento. En este caso, es importante tener en cuenta que no existe el Golden retriever de pelo corto, porque entre sus características siempre se mantiene la longitud del pelaje.

Comportamiento del labrador retriever

El carácter del labrador es inmejorable a todos los niveles. Es un animal muy sociable y fácil de manejar, de naturaleza alegre y siempre dispuesto a complacer a su familia humana. Es un perfecto perro de familia, porque se lleva especialmente bien con los niños de todas las edades. Es muy juguetón y enérgico, y siempre estará dispuesto a practicar cualquier actividad física que implique pasar tiempo con su familia.

Se puede entrenar en ciertas habilidades, pero en ningún caso es un buen perro guardián, porque se trata de una raza muy sociable y amigable con las personas. Es posible que avise de la presencia de un extraño, pero su actuación nunca pasará de ahí. Además, no es un perro que tolere bien el pasar mucho tiempo solo, y mucho menos inactivo, porque puede aburrirse con facilidad y desarrollar comportamientos no deseados y destructivos.

Sus niveles de energía son tan altos que, de no ejercitarse lo suficiente, puede llegar a volverse difícil al trato y muy destructivo. Por este motivo necesita mucha actividad para estimular su cuerpo y su mente, y también una educación estricta desde cachorro.

Por otro lado, esta raza suele mostrar un apetito voraz, y llegan a comerse cualquier cosa que encuentren, incluso si son objetos no comestibles que puedan hacerles daño. Por eso es muy necesario vigilar su alimentación y no dejarles con objetos que puedan tragarse sin supervisión.

Además, es una de las razas más inteligentes que se conocen, estando en el séptimo lugar en la clasificación de Stanley Coren, lo que demuestra que es único en el trabajo de obediencia y que es muy fácil hacer que aprenda nuevos trucos. El labrador retriever tiene su propio temperamento, pero también es una mascota atenta y cariñosa con todo el mundo.

El labrador retriever como perro de trabajo

Su docilidad y habilidades, además de su agilidad y fuerza hacen que sea muy valorado también por diferentes instituciones como perro de trabajo, donde actualmente tiene una gran importancia. Es fácil encontrar labradores cumpliendo su trabajo en cuerpos de policía, en el ejército o en las aduanas, debido a la facilidad con que detectan cualquier tipo de sustancia y cualquier objeto, como drogas o explosivos. También se ha utilizado habitualmente como perro lazarillo o para buscar superviviente entre los escombros tras una catástrofe, siendo muchas veces los protagonistas de rescates milagrosos de personas.

Principales enfermedades del labrador retriever

Esta raza tiene la suerte de no padecer por lo general problemas de salud relevantes, más allá de los que pueden afectar a cualquier perro. Sin embargo, sí tienen propensión a ciertas afecciones a nivel hereditario. Por ejemplo, son propensos a la displasia de cadera y a la displasia de codo. También pueden sufrir luxación de rótula o problemas diversos en la rodilla. En cuanto a los ojos, es habitual encontrar ejemplares afectados con atrofia progresiva de retina, cataratas, distrofia corneal o displasia de retina. A veces también pueden sufrir miopatía hereditaria, colapso por el ejercicio o enfermedad autoinmune.

Por otro lado, esta raza tiene una clara tendencia a la obesidad y al sobrepeso, debido en parte a su apetito y a la facilidad para conseguir premios de las personas. Esto es algo fácilmente controlable, en lo que además debería esforzarse cualquier propietario, puesto que la obesidad en el perro puede llevar asociados otros problemas mucho mayores.

Cuidados básicos del labrador retriever

El labrador es una raza canina que se adapta perfectamente a cualquier estilo de vida. No obstante, los cuidados de un labrador específicos, no difieren tanto de los cuidados que puede requerir cualquier ejemplar de cualquier raza de perro.

Es importante tener en cuenta que son perros activos, con gran cantidad de energía, por lo que necesitarán actividad diaria de calidad, más allá de largos paseos. Cualquier ejercicio será bienvenido, y más si incluyen persecuciones o lanzarse al agua a nadar. Por supuesto, serán necesarias las visitas de control al veterinario, tener al día sus vacunaciones y también sus desparasitaciones internas y externas.

En cuanto a la higiene, el labrador y sus cuidados dicen que lo más recomendable es cepillar su pelaje con frecuencia, todas las semanas, porque pierden bastante pelo y necesitan de esos cuidados para mantenerse en perfectas condiciones. También serán necesarios los baños cada 6 u 8 semanas, con un champú específico para perros. Es una raza que puede ser sensible y alérgico a los productos químicos, por eso habrá que vigilar la reacción de su piel ante cualquier champú utilizado.

También la educación es un factor a tener muy en cuenta, y es que son perros muy fáciles de tratar y de educar debido a su inteligencia, pero necesitan un trabajo constante y dedicación para no aburrirse y adquirir malos hábitos y comportamientos. El labrador retriever es una raza muy sociable por naturaleza, pero nunca viene mal potenciar su carácter con otros animales y personas, especialmente en su etapa de cachorro.

Curiosidades del labrador retriever

  • Un ejemplar de esta raza, de nombre Endal, criado en Gran Bretaña, obtuvo el galardón como Perro del Milenio por su devoción al deber. Consiguió salvar la vida de un hombre inconsciente al colocarlo en posición lateral de seguridad, y siendo capaz después de encontrar ayuda.

Ya conoces todo sobre el labrador. Si quieres compartir tu vida con un ejemplar de esta raza, lo más aconsejable es que contactes con un criador con experiencia y con referencias. De esta forma, tendrás todas las garantías de salud y temperamento del cachorro, y además podrán proporcionarte toda la información que necesites sobre la raza y los cuidados que tendrás que dispensar a tu nuevo amigo desde el primer día. Para conseguir la mejor relación con tu perro, es importante tener en cuenta primero sus necesidades, y así ambos seréis felices juntos.

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