Disfrutar de la compañía de un perro es más que tener una mascota, es ampliar la familia con un fiel y dulce compañero. Y para que la relación permita la mejor convivencia posible entre humanos y caninos hay que adiestrarlos para que sean obedientes. Una de las instrucciones básicas pero necesarias es la que hace permanecer al perro sentado en un lugar.

El hecho de ver a tu perro en esta posición puede ser algo muy mono. Y también es revelador del carácter del animal.

Seguir esta instrucción y quedarse allí indica que el can tiene disposición para seguir instrucciones, que puede ser un animal sereno, tranquilo y seguro. Para algunos perros es difícil responder a la voz de sentarse, mientras que otros lo hacen, pero no tienen la disciplina para permanecer quieto.

Si quieres saber cómo lograr que sentarse sea una instrucción que acate tu perro, explora esta información.

Cómo mantener a tu perro sentado

 

Para lograr esta tarea es necesario tener a mano varios implementos. Entre ellos la correa, algún tipo de golosina sana para premiarlo y sobre todo paciencia. Los perros aprenden a medida que repiten cierta conducta. Al principio se confunden, pero si se persevera y se premia lo que se les ordena, se obtienen resultados.

Una de las estrategias para iniciar el aprendizaje de sentarse es llamar la atención del can. Tener la golosina en la mano y hacer que la siga con su cabeza. Primero abajo y luego subirla. Al subir la cabeza bajará su parte trasera, en ese momento usa el comando que de modo previo hayas elegido. Suele usarse la palabra “sit”. Puedes elegir la que quieras, lo importante es que el sonido no lo confunda con otro habitual.

Lo importante es que asocie el sonido con bajar su parte trasera. Una vez que esté sentado prémialo. Dale la gasolina, acarícialo, dile palabras en tono afectuoso. Lo que sigue es repetir para que internalice que sentarse es algo bueno.

Sentar a tu perro: otras recomendaciones

Es posible que tu perro no siga de manera precisa las instrucciones. Se mueve de otra manera. En esos casos puedes hacer el ejercicio de situarlo junto a una pared o donde no tenga muchas opciones para moverse.

La golosina es clave para sus movimientos. Tal vez debas bajarla para que siga ese movimiento y tocar sobre su cadera. Una vez que lo haga la importante es recompensarlo.

En el uso de la correa, una forma de incentivar al perro a sentarse, es halarla un poco hacia arriba. Esto hará que el perro tienda a bajar la cadera y doblar las patas.

Una vez que esté sentado, lo hayas premiado en esa posición, debes darle la orden para levantarse. Si se levanta antes no hay premio, ni palabras afectuosas. Repite el proceso hasta que solo se levante con el comando, entonces dale tu afecto y la comida.

Para que este ejercicio quedé como un aprendizaje hay que ir haciendo progresiones pausadas. Cada vez que se siente aumenta el tiempo antes de darle la voz para erguirse. Es un proceso lento. También debes ir sumando, poco a poco, distancia. Aléjate unos pasos cada vez antes del comando arriba, esa distancia irá aumentando. Incluso gira y dale la espalda, luego permite que se levante.

A medida que responde a los comandos, la correa y el empuje en su parte trasera sobre la cola, puedes quitar los premios. Esta parte es también un proceso, debes quitar de manera progresiva el alimento.

Al final tu perro debe reaccionar solo con tu voz, sin necesidad de apoyarse en los otros elementos.

Cosas a evitar para sentar a tu perro

  1. La orden debe ser dada de manera clara y una vez, cuando mucho dos. Si repites el comando muchas veces el can acabará confundido, además de que no se estará cumpliendo el objetivo.
  2. El perro debe estar calmado, atento, concentrado. Si está agitado será más difícil que acepte o siga el proceso y asimilará lo que se espera de su conducta.
  3. El entrenamiento requiere condiciones reales, si todo el proceso se hace en espacios cerrados no funcionará en espacios donde hay otras personas, animales, carros, movimiento, etc.

Sentar a tu perro: beneficios

El humano para el perro representa un líder. En tanto que pueda darle instrucciones, disciplina y afecto mejor será ese vínculo de lealtad y cariño. Darle entrenamiento para que aprenda cosas como sentarse lo ayuda a mantenerlo calmado, lo que también le da seguridad.

En este proceso el animal distingue sonidos entre órdenes o comandos, y las palabras de afecto del mudo usual de hablar. Eso lo dispone a reaccionar de diferentes maneras y aprende a captar que con ello se espera una reacción específica.

El perro aceptará que la obediencia tiene recompensas, y de manea natural, como perro de manada acatará al líder.

 

 

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