Tener un perro como compañía en el hogar o en cualquier espacio, es también tener un compromiso de amor y cuidado. Ya que a partir del momento en que entran en la vida de la familia, dependen del todo de las personas para poder vivir y para tener bienestar.

Ladrar es una de las formas de comunicarse de los perros. Gruñen, aúllan, chillan, emiten varios sonidos para expresar su estado de ánimo. Ya sea que estén alertas, molestos, alegres, asustados o cualquier otro. Por lo tanto, la idea de evitar que ladren es contrario a la naturaleza del animal.

Ahora bien, hay circunstancias en que los ladridos pueden volverse un dolor de cabeza. Algunos ejemplares reaccionan con mucha vehemencia ante lo que pasa a su alrededor, y tal vez se encuentren en sitios donde termina por ser molesto para otras personas o incluso para quienes comparten su espacio.

Desde hace tiempo se han implementado mecanismo y estrategias para reducir los ladridos, uno de ellos es el collar antiladridos para perros.

Este tema es muy importante para el cuidado de los perros, así que tenemos claves que debes conocer sobre estos dispositivos.

Collar antiladridos como funciona

En la actualidad existen una amplia variedad de collares antiladridos, que varían en algunos aspectos, pero cumplen la misma función. Hacer que el perro pierda la costumbre de ladrar o disminuirla al mínimo.

Este collar es similar a cualquier otro, solo que posee un mecanismo con sensores especializados que detectan cuando el perro ladra. Al hacerlo emite una señal para modificar esta conducta a través de vibraciones, señales auditivas o un toque eléctrico controlado.

De acuerdo a cada modelo, estas señales se combinan o pasan de una a otra, según la necesidad del entrenamiento.

A diferencia de otras formas de entrenamiento, el collar en el cuello provoca un estímulo negativo. Es una sensación que perciben con claridad, que no le produce ninguna lesión, pero que induce que algo molesto o extraño ocurre cada vez que ladra. Con la repetición de esta secuencia el perro abandona emitir esos sonidos, por lo que transcurrido un tiempo ya no necesitará el collar.

Para que su uso sea efectivo, se suele recomendar, que el uso no sea constante. En vez de ello, es mejor dejárselo puesto unas horas y luego quitárselo. Si este permanece en su cuello siempre, puede llegar un momento en que se adapte a los efectos del mecanismo y no les preste atención.

Collar antiladridos para perros pequeños

Seguro que toda persona que ama y conoce, o ha tenido experiencias con perros, sabe que una amplia cantidad de razas pequeñas son particularmente belicosas. Algunas tienen esa predisposición a la agresividad, ya sea por la actitud y el lenguaje, o por las que llegan al contacto.

En circunstancias en las que los ladridos afectan a terceros, como vecinos, otras personas en el hogar o afecten a adultos mayores, muchas personas optan por esta opción.

Por lo general los collares están diseñados para ajustarse a diferentes tamaños de perros. Sin embargo, en las razas más pequeñas, también conocidas como minis o toys, que requieren tallas adecuadas a su tamaño. En caso contrario, podrían lograr quitárselo o, también puede ocurrir, que quede fuera de sitio o muy abierto y no cumpla su función. También hay que considerar el pelaje del perro, ya que, si es muy espeso o abundante, disminuirá la sensación que perciba al ladrar.

En el diseño de estos collares antiladridos para perros pequeños también, de manera usual, se adapta la intensidad de las señales, de manera que no haga daño a un peludito chiquito. Algunos registran el patrón de emisiones para así verificar si hay una disminución en la conducta que se desea corregir.

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El collar antiladridos para perros no ha sido aceptado del todo por los defensores del bienestar de los perros. De hecho, aún hay mucha controversia sobre su y los beneficios y daños que, según sus críticos, produce.

Para muchos entrenadores y para personas que tienen canes como parte de su familia defienden estos dispositivos. De hecho, en redes sociales hay muchos videos de personas contando su experiencia, y cómo, después de unas semanas, el cambio se fue haciendo notorio en el perro, hasta que dejó de ladrar.

Eso representa una ventaja para quienes consideran que tal vez no puedan quedarse con su perrito, porque ladra de día y de noche, por todo y por nada.

Las opiniones contrarias al uso del collar antiladridos para perros, expresan que este no funciona realmente. No enseña o entrena al perro y por el contrario lo que hace es afectar al perro. Afirman que generan frustración, miedo y también ira en el perro. Lo que puede significar que lleve al perro a actuar de un modo más agresivo y violento.

Del mismo modo, hay diferentes testimonios audiovisuales, en los que se muestra que algunos perros tienen conductas erráticas. Se desesperan y no se logra el objetivo, o se logra causando daño emocional, estrés y otros problemas.

Hay perspectivas del uso de estos collares, que señalan que lo mejor es determinar si hay una causa de esta conducta. Una vez, se pueda descifrar que hace que el perro ladre tanto, es factible que si se modifica esta causa o se entrena para que no reaccione, tal vez no necesite el collar.

Por lo que se recomienda, ante todo tratar de entender las reacciones y lo que motiva al perro. A partir de allí se pueden tomar las decisiones que se consideren necesarias.

Algunos veterinarios y especialistas en psicología canina, afirman que hay perros que no dejaran de ladrar con ningún entrenamiento. Son ladradores persistentes, lo que termina por afectar a cualquier persona en casa y sus alrededores. En esos casos, según expresan, la mejor opción es el collar. Lo importante es que se use de un modo responsable, siguiendo las instrucciones para que no cause problemas o daños.

Entre las sugerencias de uso, se indica que no debe pasar más de 6 horas con el collar. Tampoco lo debe usar si no hay personas cerca que lo puedan ayudar. Además, hay que saber que el cambio es progresivo, por lo que requiere paciencia.

Darle toques al perro con el collar, como si fuera un mouse que no funciona, no ayudará al perro, y puede generar lesiones o daños emocionales.

Pareciera que la mejor indicación, es que, en caso de ser necesario de usar, hay que contar con alguien que te pueda asesorar de manera detallada. Así harás lo que mejor le conviene a tu peludo.

 

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