Los caracoles son una especie que reúne diversas características, que lo hacen un animal llamativo y fascinante. No por nada es uno de los más buscados para ser parte del acuario familiar que tanto bienestar genera. Sin embargo, hay mucho por descubrir de ellos, ya que, así como lucen de exóticos también son complejos y con una gran variedad de formas, tamaños, conductas.

Uno de los elementos que genera curiosidad es su estructura biológica, se refiere a cómo se reproduce, cuáles son sus ciclos vitales, entre otras incógnitas que es necesario saber. También genera muchas preguntas, así como ideas erradas, si la especie en efecto es hermafrodita. Aquí resolveremos todas estas dudas, así que no te pierdas esta información concisa sobre los caracoles.

¿Es el caracol hermafrodita?

Es importante saber más de estos animales y a que grupo de seres vivientes pertenece. Hay que saber que es un animal con una historia muy antigua en la tierra. Se estima que su evolución inició hace unos 600 millones de años, y han logrado desarrollar una serie de capacidades de adaptación muy eficientes. En un periodo de tiempo tan largo, se han generado una gran variedad de grupos, con capacidad para poblar muy diversos ambientes.

De hecho, existen caracoles de tierra, caracoles marinos y caracoles de agua dulce. Se extienden por casi todo el mundo, incluyendo océanos y mares, trópicos, desiertos, etc.

Su flexibilidad es tan notoria que han desarrollado diferentes sistemas de respiración, de acuerdo al medio donde habitan. Así hay algunos marinos o que viven aguas dulces, que tienen una vida anfibia, es decir pasan periodos bajo el agua y otros en tierra. Y aún esta característica tiene diferentes variaciones.

Es un invertebrado que se ubica en el género de los moluscos, en los que un rasgo que los hace muy específicos es el caparazón o concha. Es como animales que llevan con ellos sus propias casas. Son más de hábitos nocturnos, ya que es cuando eligen ir por su alimento.

También resaltan por su cuerpo húmedo, baboso que es a la vez muy fuerte. También la conformación de su cuerpo es muy llamativa ya que sus ojos están al final de unas terminaciones agudas que se elevan a ambos lados de su cabeza.

Ya comentamos que son una gran cantidad de grupos, o mejor dicho especies, por lo que la estructura interna no es idéntica. Sin embargo, hay que señalar que en general, sobre todo los de tierra presentan rasgos hermafroditas. Esto quiere decir que sus cuerpos tienen la capacidad de generar óvulos y espermatozoides. Es un hecho que ha generado algunas creencias como que pueden ser totalmente autosuficientes para procrear, pero ¿Es esto cierto?

El caracol hermafrodita y su reproducción

Lo primero que habría que decir al respecto es que no. El caracol, aunque posee estructuras sexuales de ambos sexos, no tiene la posibilidad de tener descendencia por cuenta propia. Esto significa que es necesaria la presencia de otro caracol para lograr la fecundación.

Por lo general, en los caracoles hermafroditas, el proceso de maduración de los elementos sexuales no es simultáneo, es decir no ocurren al mismo tiempo. Los elementos masculinos, los espermatozoides la harán primero, y luego lo hacen los óvulos.

El apareamiento y la reproducción es un proceso complejo que varía en cada especie. sin embargo, es necesario que la pareja sea de la misma especie para que pueda ocurrir la fecundación.

En los caracoles hermafroditas varía el proceso de aceptación de la pareja. Lo primero que hay que saber es que no es rápido, pueden durar hasta 12 horas en el proceso. Comienza con un acercamiento, ambos se rozan, giran uno en torno al otro, se muerden con sus labios.

La elección de quien hará de receptor y quien donador también tiene sus variaciones. Algunas especies usan el lanzamiento de una especie de dardo que posee una sustancia química. Puede lanzar varias si la primera no cumple su cometido.

El objetivo es desencadenar, en el ejemplar que recibe el dardo, procesos biológicos que ayudarán en el desarrollo de las crías al hacerlo receptivo a los productos sexuales masculinos, e inhibe la digestión. Así queda decidido quién recibirá la carga espermática, esto ocurre al introducir el donador su saco de esperma por el poro genital.

Este es un orificio que se encuentra hacia el extremo donde está la cabeza, muy cerca de esta.

Durante el proceso de apareamiento, no se inocula de uno a otro directamente los espermatozoides, sino que inserta una especie de cápsula o envoltura llamada espermatóforo. Dentro de ella van los preciados espermatozoides que acumula en una cavidad específica el caracol receptor.

Con el dardo, el que hace de macho busca asegurar que, aunque el que recibe la carga, copule con otro ejemplar, sus propios espermatozoides tengan mayor probabilidad de ser los que alcancen el óvulo. Y es que estos animales no copulan con la misma pareja, sino que pueden tener diferentes intercambios.

Este producto bioquímico, conocido como “dardo del amor”, es muy fácil de notar, ya que es de un gran tamaño en comparación con la medida de los cuerpos de los caracoles. En ocasiones puede incluso traspasar la masa corporal del ejemplar que lo recibe. Además de las sustancias hormonales, su composición se debe a unas formaciones de calcio.

Hay otras modalidades de apareamiento de acuerdo a la especie, en la que primero hace uno de macho y luego de hembra, de manera que ambos ejemplares quedan fecundados. También hay especies de tierra que logran transferir mutuamente su material genético en el mismo apareamiento prolongado.

El rango de madurez sexual es tan amplio como la diversidad de tipos de caracoles. Van desde las 6 semanas de vida en algunas especies, mientras que en otras puede tomar hasta 5 años. En este proceso influyen todos los factores ambientales, alimentación, clima, etc. No van a procrear de manera inmediata, sino que esperan un lapso de tiempo.

También el tiempo para poner los huevos, es variable, este puede ocurrir entre 15 a 25 días, aunque algunas especies pueden liberar sus huevos hasta en 24 horas, pero es algo excepcional.

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