El caracol es una especie que pertenece a los gasterópodos, comúnmente conocido como moluscos, a los que también pertenecen los pulpos. Lo que distingue esta tipología de especie, es que no posee huesos y, por ende, no tiene un esqueleto interno.

La cantidad de esta familia pareciera infinita, solamente en moluscos se presume que existen entre 80 y 120 mil especies, siendo los gasterópodos predominantes con más 65.000 seres vivientes.

Estas tipologías de moluscos se distinguen por los que viven en las superficies de tierra, también están los caracoles de agua dulce y salada.

Los primeros poseen conchas para su resguardo, viven en jardines o similares donde consiguen frutas y verduras para comer.

Los de agua dulce suelen vivir en ambientes no marinos como ríos y estanques.

Por su parte, los caracoles marinos, viven en agua salada y no posee el mismo sistema respiratorio que los caracoles de tierra, ellos pasan el aire aspirado por sus vísceras, ya que no tienen pulmones.

Rasgos físicos del caracol

El caracol posee cuatro extremidades, a los que se les conoce como cuernos o tentáculos, en la parte superior de ellos se ubican los ojos y en la parte inferior se encuentran los órganos del oído y tacto. Dichos tentáculos se hacen más visibles cuando el animal se impulsa con su propio estómago para trasladarse dejando rastros de su baba, el cual es totalmente natural, ya que ella sirve de lubricación para el recorrido que haga.

Posee una boca donde en su interior tiene una rádula, que es una especie de rastrillo con dientes quitinosos, usado para raspar mientras se alimentan, bien sea sobre plantas o rocas.

En el caso de este molusco, el caracol lo protege un caparazón que lleva sobre su espalda, el cual está compuesto por carbonato de calcio, haciendo esta estructura en forma de espiral sólida. Donde su torsión es de 180º hacia su derecha, resguardando su masa visceral, el opérculo es el que sella la abertura del caparazón.

Funciones de la baba de caracol

La principal función de la sustancia que segregan los caracoles es trasladarse mediante la succión del líquido, mantenerse adherido a superficies de gran complejidad; así mismo mantener su humedad con la regulación de la temperatura de su cuerpo; también sirve de protección ante heridas, bacterias y posibles depredadores.

Alimentación del caracol

Esta especie por naturaleza son herbívoras, va a influir el ambiente donde se desarrolle para la selección de su alimento. Por lo general comen hojas, tallos, brotes, cultivos vegetales, hongos, frutas, verduras, materia orgánica, algas e instintivamente alimentos que contengan abundante calcio, como piedras, las cuales rasgan para que le ayuden a fortalecer su caparazón.

Apareamiento del caracol

Esta especie se considera hermafrodita, ya que poseen ambos órganos reproductivos, sin embargo, necesitan una pareja para poder fecundarse, ya que no lo pueden hacer por sí mismos.

La fase de copulación puede variar entre cinco u ocho horas, pasado un poco más de dos semanas los huevos son enterrados en tierra abonada y al transcurrir unos diecisiete días nacerán las crías, el factor climático es influyente durante este proceso.

Suelen aparearse entre tres y cinco veces al año, en las estaciones de primavera y otoño, además suelen poner entre 75 y 150 huevos por cada copulación.

La especie de caracol manzana no es hermafrodita, y tienen diferencias marcadas entre hembra y macho.

Expectativas de vida del caracol

El caracol puede tener larga vida, dependiendo del entorno en que se encuentre y además de la tipología a la que pertenezca. Los que son considerados caracoles en estado salvaje pueden vivir entre 4 y 8 años; mientras que los caracoles en cautiverio tienen un mayor rango de edad para vivir entre los 9 y 14 años.

Curiosidades del caracol

  • Son una especie de poca rapidez, se consideran los animales más lentos del mundo.
  • De los diversos tipos de caracoles existentes, los de jardín se consideran los más rápidos, llegando a trasladarse 54 metros por hora.
  • Los tamaños varían de acuerdo a la especie, se tiene conocimiento que el caracol de tierra africano puede llegar a medir 22 cm aproximadamente; mientras que un caracol de agua dulce conocido como manzana gigante puede crecer hasta unos 16 cm con un peso de 610 gramos.
  • Tienen la capacidad de cargar 10 veces su peso, teniendo la cualidad de ser una especie fuerte, similar a las hormigas.
  • A los caracoles les gustan los ambientes oscuros y húmedos, no les agrada la luz solar, por tal razón tiene una vida nocturna.
  • Tienen la capacidad de sobrevivir a ambientes hostiles, intervenidos por el hombre, es común verles en parques, plazas, escondidos entre rocas y ambientes húmedos.
  • Suelen hibernar durante el invierno debido a las bajas temperaturas, donde se resguarda en su caparazón sellando la entrada del mismo con lo que se conoce como opérculo. Una vez cuando entra la primavera esa pared se rompe, con exploración previa de sus tentáculos y decide salir de nuevo al exterior.
  • Durante el verano, por la extrema sequía, los caracoles vuelven a resguardarse cerrando su cáscara, y manteniéndose húmedos con el líquido baboso que segregan.
  • Aunque parezca irreal, hay personas que se encargan de amaestrar caracoles, o cual es motivo de entretenimiento para algunos. Para ello, estos entrenadores deben tener cualidades muy especiales.
  • En regiones del Reino Unido hacen carrera de caracoles, lo cual es muy curioso, debido a la fama de lentos que tienen esos animales.

Depredadores de los caracoles

Las tipologías de los caracoles van a determinar la cantidad de depredadores, por su característica de lentitud e indefensos están en la parte inferior de la cadena alimenticia, ellos son el bocado de pequeños vertebrado e invertebrados, mamíferos, aves e incluso entre ciertas especies se comen entre ellos mismos.

Entre los depredadores más comunes tenemos: serpientes, comadrejas, sapos, salamandras, ratones, ratas, ciempiés, ardillas y entre las aves el pavo salvaje, gallinas, faisanes, gavilanes, entre otros.

Los caracoles son animales indefensos e inofensivos, se aconseja regresarlos a su hábitat en caso de encontrarlos en el interior de las viviendas.

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