Gato Persa

El gato persa es una de las razas felinas más conocidas y numerosas en los hogares de todos los amantes de los gatos. Estos llamados gatos aristocráticos han formado parte de la historia de la humanidad desde la antigüedad, aunque la variedad que conocemos ahora es relativamente reciente, y se desarrolló en Inglaterra a finales de 1800 a partir de la mezcla de los antepasados del gato persa y el gato angora turco.

Es imposible definir con exactitud la aparición de los primeros gatos persas. En todo caso, los primeros ejemplares de esta raza distaban bastante de las características que conocemos actualmente. Lo que sí mantenían era su pelaje largo, y es que las personas de clase alta del siglo XIX buscaban gatos con el pelo largo para lograr un estatus mayor de cara a los demás, puesto que no era habitual encontrar gatos con estas características.

Tampoco se sabe con seguridad de dónde provenían los primeros gatos de pelo largo. Los gatos comunes actuales, llamados europeos de pelo corto, tienen su origen en los gatos africanos, pero estos animales no tenían el pelo largo. Al menos no hay evidencias de ello. Es posible entonces que los primeros gatos de pelo largo apareciesen en Asia Menor, pero también es una suposición de la que no existe confirmación oficial.

Los primeros datos reales que se tienen sobre la raza persa datan de 1620, cuando los europeos viajaron a Persia y en uno de sus viajes trajeron consigo algunos gatos que introdujeron en primer lugar en Italia. Desde Italia se expandieron a otros países como Francia y Gran Bretaña, y ganaron popularidad rápidamente debido al interés de los aristócratas por estos animales.

En la actualidad, es más que común encontrar ejemplares de gato persa en todos los rincones del mundo, y como mascota de familias de toda clase. Su aspecto físico, su temperamento y su adaptabilidad son las características que le han valido para ser tan populares en todo el mundo a día de hoy.

Características del Gato Persa

La apariencia física del gato persa es elegante y glamurosa. Destacan por su pelaje denso, largo y esponjoso, y por una expresión de alerta e inteligencia como pocos tienen, además de la archiconocida forma de su rostro. El gato de Persia es un animal de tamaño mediano, que también puede llegar a ser grande, y fuerte y musculoso en cuanto a su estructura. Es una de las razas que más ha cambiado con el paso de los años, y es que el gato persa original era más bien alargado, ligero y estilizado, lo que contrasta con los gatos anchos y robustos de la actualidad. También muestran una barriga engrandecida, una de las claves de la raza que se forma debido al tejido adiposo pegado al vientre.

Del mismo modo, los gatos persas antiguos tenían el hocico más alargado que los actuales, y las orejas más grandes. La raza persa actual destaca por el hocico achatado, llevado casi al extremo entre los gatos persa peke faced, una variante conseguida por la mano del ser humano, al reproducir deliberadamente a un gato que había nacido con un problema genético. Esta nueva variante puede parecer simpática debido a la forma de su cara y a sus características, pero lo cierto es que la cara plana no les hace ningún favor. El gato persa peke faced puede presentar habitualmente problemas respiratorios o lagrimeo constante, algo que también ocurre en el caso de los perros.

La otra variante más tradicional también tiene el hocico recortado en relación a los primeros persas originales, pero de forma mucho más sutil, y no representa ningún problema de salud para los animales. Su cabeza es grande y redondeada, aunque no se ve desproporcionada en relación al cuerpo. Destacan sus orejas de tamaño pequeño, erguidas sobre la cabeza, y unos ojos más grandes de lo normal, que llaman la atención por su mirada profunda. Se les conoce a veces con el sobrenombre de gatos caras de muñeca, debido a esa dulce expresión que aparece en su cara.

Algo que ambas variedades comparten, y que también es uno de los rasgos distintivos y más deseados de la raza, es su manto. Su pelaje se dispone en una melena larga, suave y sedosa que envuelve todo el cuerpo, y que requiere una serie de cuidados concretos para mantenerse siempre en perfectas condiciones y evitar la aparición de nudos y otros problemas. En cuanto a la coloración, el gato persa puede presentar un manto en tonalidades muy diversas. Los patrones pueden ser azul, blanco, negro, dorado, chocolate, bicolor o Himalayo, como se conoce al patrón del gato siamés. Todos ellos en diferentes tonos y extensiones. De ahí que sea relativamente sencillo encontrar un gato persa para los gustos de cualquier persona.

Comportamiento del Gato Persa

Los gatos persas son por lo general animales muy tranquilos y caseros, que disfrutan pasando el tiempo en familia y sin que sea necesario contar con un espacio exterior para que puedan salir. Incluso es habitual que animales de esta raza que viven en casas con jardín prefieran quedarse en el interior que salir al exterior, aun cuando tienen esa opción.

Son muy mimosos y dóciles, lo que implica que habitualmente quieren estar en el regazo de sus dueños para ser colmados de atenciones y caricias. Para algunas personas pueden resultar incluso un poco agobiantes. También son muy inteligentes y se adaptan bien a convivir con personas de todas las edades, niños incluidos, aunque suelen seleccionar a un humano para que sea quien más atención les preste.

Una de las razones por las que es tan común ver a gatos de esta raza como mascotas de familias en pisos, es que no tienen los mismos instintos que otros gatos. No son para nada independientes, y tampoco tienen instintos desarrollados para la defensa o la caza. Ni siquiera son maulladores, y su voz es suave y débil, apenas se escucha, otra de las razones por las que puede vivir en un piso sin ningún problema.

Principales enfermedades del Gato Persa

El persa es un gato que por desgracia tiene tendencia a sufrir ciertas enfermedades. Es bastante habitual encontrar animales afectados por la enfermedad poliquística renal o el síntoma de los testículos retenidos. También es una raza con bastante propensión a engordar y a sufrir obesidad, especialmente en gatos castrados, lo que supone un serio peligro para su salud.

Además de las anteriores, es probable que el gato persa se vea afectado por otras enfermedades como toxoplasmosis, maloclusión, glaucoma, dermatitis, cálculos en las vías urinarias, displasia de cadera, luxación de rótula, etc. No quiere decir que cualquier gato vaya a enfermar necesariamente, pero sí que tendrá más probabilidades que otras razas de sufrir alguna de estas afecciones.

Para evitar en la medida de lo posible estas enfermedades, o al menos tratarlas cuanto antes, se recomienda acudir al veterinario a revisiones frecuentes. Lo que también permitirá mantener al día sus vacunas y desparasitaciones, tanto externas como internas. Además, es siempre imprescindible hacer que tu gato siga algunos hábitos diarios saludables para que la incidencia de algunos de estos problemas sea menor.

Cuidados básicos del Gato Persa

El gato persa requiere más cuidados en general que otras razas felinas, debido a sus características físicas y también a su herencia genética. Para empezar, es necesario cuidar su pelaje de un modo muy concreto, porque pueden formarse nudos y enredos que además de ser poco estéticos pueden tener consecuencias negativas para el animal. Para evitarlo, es aconsejable cepillar su manto varias veces a la semana, con un cepillo adecuado para no dañar su piel.

El cepillado es indispensable para eliminar los nudos y arrastrar el pelo muerto, no obstante, también se recomienda dar al animal algo de malta con frecuencia para eliminar las bolas de pelo que se acumulan en el estómago durante su propia limpieza, y que pueden tener consecuencias peores. No hay que dejar de lado tampoco el baño, cada dos o tres meses, para devolver todo el brillo al pelaje y para eliminar la suciedad y el pelo suelto. Siempre utilizando un champú adecuado para gatos, que proteja su pelaje y su piel.

Otro punto a tener en cuenta en el cuidado del gato persa es el de la limpieza de sus ojos. Es una raza que tiende a lagrimear, lo que implica que es necesario limpiarlos correctamente para evitar que se formen costras por la acumulación de lágrimas. Como precauciones, es importante no utilizar el mismo algodón para limpiar ambos ojos, para evitar posibles contagios de bacterias de uno a otro. Esta acción es indispensable para mantener la salud del animal, y es que en algunos ejemplares el lagrimeo puede ser constante y abundante, lo que llegaría a requerir asistencia veterinaria si no se limpia regularmente, incluso más de una vez al día.

Además de los cuidados a nivel estético, es importante tener en cuenta la alimentación para mantener su salud. Como ya hemos visto, se trata de una raza con propensión a engordar, y la obesidad es especialmente peligrosa en los animales. Por eso, siempre habrá que procurar ofrecerle un alimento de calidad y en las cantidades adecuadas, e intentar no darle demasiada comida húmeda, que es mucho más calórica que la comida seca. En el mismo punto que la alimentación, es necesario controlar su nivel de ejercicio, puesto que es lo que va a hacer que el gato se mantenga en forma y que no engorde con tanta facilidad. El persa no es un gato que tenga altas necesidades de ejercicio, por eso dependerá especialmente de su familia la estimulación para conseguir que juegue y trabaje sin que le suponga un esfuerzo. Además, este gato adora pasar tiempo con su familia, por lo que será bastante fácil conseguir que se mueva si es en compañía de quienes más quiere y respeta.

A nivel de educación, cabe destacar que el persa es un animal dócil, tranquilo y dispuesto a agradar a su familia, por lo que también resulta sencillo enseñarle a obedecer e incluso algunos trucos. El gato persa puede ser un perfecto animal de compañía para todo tipo de familiar, pero también tendrás que esforzarte por entenderlo para conseguir la mejor relación con él.

Curiosidades del Gato Persa

  • La adoración de las personas por esta raza felina es tal, que hasta un 75% del total de gatos registrados con pedigrí pertenece a la raza persa. Y de todos ellos cada vez son más los que se buscan de cara completamente plana, a pesar de no ser una característica natural de la raza.
  • La Reina Victoria de Inglaterra era una gran aficionada a la raza. Se conoce que tuvo dos gatos persas azules, y probablemente esto hizo que muchas otras personas quisieran también compartir su vida con ejemplares de esta raza.
  • Dentro de una misma camada pueden nacer ejemplares de diversos colores, y por lo general, los gatitos azules suelen ser de un tamaño y peso inferior a los gatitos naranjas o dorados. Además, un gato persa azul tiene más posibilidades de sufrir enfermedades en relación a los de otros colores.

El gusto por estos animales ha hecho que sean muchas las camadas de gatitos persas que nacen por vías que no son siempre las más adecuadas. Por eso, si quieres conseguir un gato persa con el que compartir tu vida, deberías acudir siempre a criadores de confianza y especializados en la raza. Comprar un gato persa es sencillo, pero hacerlo en un lugar apropiado conlleva un pequeño esfuerzo.

Ten en cuenta que el gato persa tendrá un precio menor si te lo vende un particular o una tienda de mascotas, pero con ello no tendrás ninguna garantía de su salud ni su procedencia, y estarán contribuyendo a la cría indiscriminada de animales. Los gatos persas son grandes mascotas para toda la familia, leales, cariñosos y divertidos. Si te esfuerzas en conseguir un ejemplar de calidad, y en procurarle todos los cuidados que requiere, tendrás un compañero inigualable durante mucho tiempo.

 

 

 

 

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